Ep.4/ cuando la vida que construiste ya no se parece a ti

 

Hay momentos en los que nada parece estar completamente mal, pero tampoco se siente verdaderamente bien. La vida sigue funcionando, aunque ya no representa a la persona en la que te has convertido..


 

Hay momentos en los que nada parece estar completamente mal, pero tampoco se siente verdaderamente bien.

La vida continúa. Cumples con tus responsabilidades, atiendes a las personas que te necesitan y haces lo que siempre has hecho.

Sin embargo, algo dentro de ti ha empezado a cambiar.

Tal vez ya no te reconoces en tu relación.

Quizá el trabajo que durante años te dio estabilidad ha dejado de motivarte.

Puede que tus hijos empiecen a necesitarte de una manera diferente y, de pronto, aparezca una pregunta que llevabas mucho tiempo posponiendo:

¿Y ahora qué quiero yo?

Esta sensación no siempre significa que hayas tomado decisiones equivocadas.

Muchas veces significa que has cambiado.

La mujer que construyó tu vida actual no es exactamente la misma mujer que eres hoy.

 

Ep.4/

descubre tu brújula

 

Cuando una etapa deja de representarte

Durante años podemos construir nuestra identidad alrededor de distintos roles:

Ser madre.

Ser pareja.

Ser trabajadora.

Cuidar de la familia.

Sostener emocionalmente a otras personas.

Resolver lo que los demás necesitan.

Estos roles pueden formar una parte importante y valiosa de nuestra vida. El problema aparece cuando nos acostumbramos tanto a vivir desde ellos que dejamos de preguntarnos qué necesitamos nosotras.

Una nueva etapa vital puede comenzar cuando alguno de estos papeles cambia.

Una relación termina.

Los hijos crecen.

El trabajo pierde su sentido.

El cuerpo pide otro ritmo.

Las prioridades se transforman.

Entonces puede aparecer una sensación de vacío o desorientación.

No porque no haya nada dentro de ti, sino porque durante mucho tiempo has mirado hacia fuera y ahora necesitas volver a mirarte.


Las señales de que estás entrando en una nueva etapa

No todos los cambios empiezan con un acontecimiento dramático.

A veces comienzan con un cansancio que no puedes explicar.

Con una incomodidad persistente.

Con la sensación de que haces muchas cosas, pero ninguna te acerca verdaderamente a ti.

Estas son algunas señales frecuentes:

— Lo que antes te motivaba ha dejado de hacerlo.

— Te cuesta imaginarte viviendo de la misma manera durante los próximos años.

— Sientes que has dedicado demasiado tiempo a las necesidades de otras personas.

— Empiezas a cuestionar tu relación, tu trabajo o tu forma de vivir.

— Deseas tener más autonomía, espacio o libertad.

— Sabes que necesitas cambiar algo, aunque todavía no sepas qué.

— Te preguntas quién eres más allá de tus responsabilidades.

Estas preguntas pueden provocar miedo.

Cambiar después de los 40 puede parecer más complicado porque existen responsabilidades, compromisos, experiencias acumuladas y una necesidad real de estabilidad.

Pero también existe algo que no tenías a los veinte años:

Experiencia.

Criterio.

Conocimiento sobre ti misma.

Capacidad para reconocer lo que ya no quieres repetir.

No estás comenzando desde cero.

Estás comenzando desde todo lo que has aprendido.

No necesitas tener todas las respuestas

Cuando sentimos que una etapa está terminando, solemos querer encontrar inmediatamente una respuesta definitiva.

¿Qué trabajo debería hacer?

¿Debería dejar mi relación?

¿Encontraré otra pareja?

¿Cuál es mi verdadero propósito?

¿Qué decisión es la correcta?

Pero una nueva dirección no siempre aparece como una revelación inmediata.

Muchas veces se construye poco a poco.

Primero comprendiendo lo que ya no funciona.

Después reconociendo qué necesitas ahora.

Y finalmente dando un siguiente paso posible, aunque todavía no puedas ver todo el camino.

Quizá no necesitas descubrir hoy la profesión de tu vida.

Puede que necesites identificar qué capacidades tienes, qué tipo de entorno laboral te conviene y qué pequeña acción puede acercarte a una mayor independencia.

Quizá no necesitas saber cuándo llegará una nueva relación.

Puede que primero necesites comprender qué patrón afectivo no quieres volver a repetir y qué tipo de vínculo deseas construir en el futuro.

La claridad no siempre consiste en conocer todas las respuestas.

A veces consiste en aprender a formular una pregunta más honesta.

¿Qué lugar puede ocupar la astrología védica?

La astrología védica puede ser una herramienta para observar estos momentos desde una perspectiva más amplia.

La carta natal no tiene que utilizarse para encerrarte en una definición ni para decirte exactamente qué debes hacer.

Puede ayudarte a comprender:

— Tu forma natural de afrontar los cambios.

— Tus necesidades emocionales.

— Los patrones que se repiten en tus relaciones.

— Las capacidades que has desarrollado a lo largo de tu vida.

— Tu relación con el trabajo, el reconocimiento y la seguridad.

— Los ciclos de transformación, cierre y crecimiento que estás atravesando.

Los ciclos astrológicos pueden mostrar qué áreas de tu vida están siendo activadas.

Pero la decisión sobre cómo vivirlas sigue siendo tuya.

La astrología no debería sustituir tu criterio.

Puede ayudarte a escucharlo con mayor claridad.

Tres preguntas para empezar a orientarte

Cuando no sabes hacia dónde avanzar, puedes comenzar escribiendo estas tres preguntas:

1. ¿Qué estoy sosteniendo por costumbre?

Puede tratarse de una relación, una responsabilidad, un trabajo o una versión de ti misma que ya no se corresponde con lo que necesitas.

2. ¿Qué parte de mí he dejado de lado?

Quizá tu creatividad, tu ambición, tu deseo de aprender, tu necesidad de independencia o tu capacidad para disfrutar.

3. ¿Cuál es el siguiente paso que sí puedo dar?

No el cambio perfecto.

No la solución para toda tu vida.

Solamente el siguiente paso realista.

Buscar información.

Recuperar una habilidad.

Pedir ayuda.

Poner un límite.

Crear una pequeña fuente de ingresos.

Reservar tiempo para ti.

Comenzar una conversación necesaria.

Las grandes transformaciones suelen empezar con decisiones más pequeñas de lo que imaginamos.

Tu vida puede volver a parecerse a ti

Cerrar una etapa puede provocar tristeza, incertidumbre y miedo.

También puede abrir un espacio para reconstruir tu vida desde un lugar más consciente.

No necesitas rechazar todo lo que has vivido.

Tu experiencia forma parte de ti.

Pero puedes dejar de sostener aquello que ya no tiene sentido solo porque durante mucho tiempo fue conocido o seguro.

Quizá la pregunta no sea:

¿Cómo puedo volver a ser quien era antes?

Sino:

¿Qué tipo de vida necesita la mujer en la que me estoy convirtiendo?

Tu vida no está empezando de cero.

Está empezando desde la experiencia, la madurez y todo lo que ahora sabes sobre ti.

Brújula Védica

Brújula Védica es una lectura de astrología védica para mujeres que están atravesando un cambio personal, afectivo o profesional.

Durante la sesión observaremos la etapa que estás cerrando, tus principales fortalezas, los patrones que necesitan transformarse y la dirección que puedes empezar a construir ahora.


Sesión online de 75 minutos · 125 €


 
Siguiente
Siguiente

Ep.3/ ¿Qué son las casas en astrología védica y qué cuentan sobre tu vida?